Posteado por: Arnold Cruzado Ruiz | abril 5, 2010

PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA 2009: ELINOR OSTROM

A finales del año pasado se entregaron, como de costumbre, los premios Nobel a distintos científicos y profesionales de todo el mundo. En cuanto a lo que nos incumbe, una de las galardonadas con el premio Nobel de Economía fue la politóloga Elinor Ostrom. Queda como muestra, con esta mención, que cada vez las ciencias económicas abarcan otros temas, de tal manera que lo convierte en una ciencia interdisciplinaria. Recordemos nomás el premio Nobel de Economía del año 2002, el psicólogo Daniel Kahneman “…por haber integrado percepciones de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en relación al juicio humano y toma de decisiones bajo incertidumbre”. Esta vez una politóloga que enriquece esta ciencia.

Podríamos aprovechar a Ostrom, que se hizo acreedora a este premio “…por su análisis del gobierno económico, especialmente de los bienes comunes”, para analizar la situación vivida a mediados del año pasado en Bagua y el conflicto que se suscitó por la falta de diálogo por parte del gobierno.

Dentro de los principales descubrimientos hechos por Ostrom se encuentra que hay suficiente evidencia empírica alrededor del mundo que indican que los poblados manejan de manera más eficiente los recursos de su comunidad en lugar de que el Estado u otro agente externo se hagan cargo de ellos. Precisamente lo que sucedía en la Amazonía el año pasado; una discusión acerca de la falta de disposición del gobierno para consultar a las comunidades amazónicas acerca del destino de sus tierras (tal como lo indica el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo).

Para entender en mayor detalle acerca del trabajo de Ostrom, un artículo de la Organización Nobel donde se explica las implicancias de su trabajo.

 Gobierno económico: La organización de la cooperación*

Administrando los bienes comunes

Muchos de los recursos naturales, tales como las poblaciones de peces, praderas, bosques, lagos y cuencas de aguas subterraneas se manejan como propiedad común. Esto es, varios usuarios tienen acceso a los recursos en cuestión. Si queremos detener la degradación de nuestro ambiente natural y prevenir una repetición de varios colapsos de los recursos naturales experimentados en el pasado, debemos aprender de los éxitos y fracasos de los regímenes de propiedad común. El trabajo de Ostrom nos enseña nuevas lecciones acerca de profundos mecanismos que sustentan la cooperación en las sociedades humanas.

Con frecuencia se ha sugerido que la propiedad de los bienes comunes implica un uso excesivo de recursos, y que es aconsejable reducir el uso imponiendo regulaciones gubernamentales tales como impuestos o cuotas, o privatizando los recursos. El argumento teórico es simple: cada usuario pondera los beneficios privados contra los costos privados, de este modo rechaza el impacto negativo en los demás.

Sin embargo, basado en numerosos estudios empíricos de la administración de los recursos naturales, Elinor Ostrom ha concluido que la propiedad común sorprendentemente es bien manejada. Por lo tanto, el argumento teórico normal contra la propiedad común es muy simplista. Rechaza el hecho que los usuarios por si mismos puedan crear y reforzar reglas que mitiguen la sobreexplotación. El argumento normal también rechaza las dificultades asociadas con la privatización y la regulación gubernamental.

Colectivización y privatización fallidas.

Como un ejemplo de la preocupación de Ostrom, considere el manejo de las praderas en Asia. Científicos han estudiado imágenes satelitales de Mongolia y áreas cercanas en China y Rusia, donde el ganado se ha estado alimentando en las grandes praderas durante siglos. Históricamente, la región fue dominada por nómades, quienes movilizaban sus rebaños en temporadas. En Mongolia, estas tradiciones estuvieron intactas largamente a mediados de los noventa, mientras áreas aledañas en China y Rusia – con similar condiciones iniciales- habia estado expuesto a diferentes regímenes de gobierno. Allí, el gobierno central impuso colectividades agrícolas de propiedad estatal, donde la mayoría de los usuarios se establecieron de forma permanente. Como resultado, la tierra fue profundamente degradada tanto en China como en Rusia.

A inicios de los ochentas, en un intento por revertir la degradación, China disolvió los People’s Communes y privatizó la mayoría de las praderas de Mongolia. Cada hogar adquirió la propiedad de una parcela de tierra. De nuevo, como en el caso de las colectividades, esta política fomentó el asentamiento permanente en lugar de un pastoreo errante, con más degradación de la tierra como resultado. Como las imágenes de los satélites revelan claramente, el socialismo y la privatización se asocian con peores resultados en el largo plazo que aquellos observados en los gobiernos tradicionales basados en grupos.

Modernización fallida.

Hay varios otros ejemplos que indican que la propia administración de los recursos locales ha sido más exitosa que la administración de agentes externos. Un caso notable es el sistema de irrigación en Nepal, donde los sistemas de irrigación manejados localmente tienen asignado correctamente el agua entre los pobladores por un largo tiempo. Sin embargo, las presas – construidas de piedra, lodo y árboles – con frecuencia han sido primitivas y pequeñas.

En varios lugares, el gobierno nepalí, con asistencia de donaciones extranjeras, han construido modernas presas de concreto y acero. A pesar de la ingeniería impecable, varios de estos proyectos han acabado en fracaso. La razón es que la presencia de presas durables ha roto los lazos entre los usuarios iniciales y los finales. Desde que las presas son durables, hay una pequeña necesidad de cooperación entre usuarios en mantener la presa. Por lo tanto, los usuarios iniciales pueden extraer una parte desproporcionada del agua sin temor a la pérdida de mano de obra final para el mantenimiento. Últimamente, el rendimiento total de los cultivos es frecuentemente más alto alrededor de los presas rústicas que de las modernas.

Las fallas mencionadas líneas arriba se refieren a regiones económicamente pobres del mundo. Sin embargo, las lecciones son de mucho más alcance. El primer estudio de Ostrom trató del manejo de aguas subterraneas en lugares de California y también resaltó el rol de los usuarios en crear instituciones viables.

La clave es la participación activa.

Mientras que Ostrom ha llevado a cabo algunos trabajos de campo, su principal logro ha sido recoger información relevante de un diverso grupo de fuentes acerca del gobierno – de éxito y fracaso – de un gran número de recursos comunes de todo el mundo y sacar conclusiones perspicaces basados en comparasiones sistemáticas.

La lección no es que la propia administración es siempre preferible a todas las demás soluciones. Hay varios casos en que la privatización o la regulación pública rinde mejores resultados que la propia administración. Por ejemplo, en los años 30, el fracaso de privatizar pozas de petróleo en Texas y Oklahoma causó pérdidas masivas. Además, la principal lección es que la propiedad de los comunes se manejan con frecuencia en la base de reglas y procesos que han envuelto largos períodos de tiempo. Como resultado son más adecuados y sutiles que los agente externos – tanto políticos como científicos sociales – han tendido a hacerse cargo. Más allá de mostrar que la autonomía puede ser factible y exitoso, Ostrom también aclara las características claves del gobierno exitoso. Un ejemplo es que la participación activa de los usuarios en la creación y aplicación de normas parece ser esencial. Normas que son impuestas desde afuera o unilateralmente dictadas por un agente interno de poder tiene menos legitimidad y son probables de ser violadas. Igualmente, el monitoreo y esfuerzo trabajan mejor cuando son conducidos por agentes internos que por externos. Estos principios están en marcado contraste de ser punto de vista común de que la vigilancia y la sanción son responsabilidad del Estado y debe ser llevada a cabo por los empleados públicos.

Un resultado interesante de estos estudios de campo se refieren a la disposición de los usuarios de comprometerse en monitorear y sancionar, a pesar de sólo modestas recompensas por hacer eso. Para comprobar más acerca de las motivaciones individuales por formar parte en el reforzamiento de las normas, Ostrom ha conducido experimentos sobre cooperación en grupos. El mayor hallazgo es que varias personas están dispuestas a incurrir en costos privados para sancionar a los free riders (lo que se conoce en economía pública como polizontes; aquellos individuos que buscan beneficiarse de un bien público sin incurrir en ningún costo por ello.).

*Traducción propia

Más detalles, click aquí


Responses

  1. Excelente reseña y/o explicacion del trabajo y principales postulados de Ostrom.

    Gracias, me aclaró algunas dudas.


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