Posteado por: Arnold Cruzado Ruiz | junio 22, 2008

¿VASO MEDIO VACIO O… TOTALMENTE VACIO?

Y pensar que las dos terceras partes del planeta están cubiertas de agua. ¿Deberíamos sentirnos afortunados y agradecidos por ello? Quizás hace algunas décadas si. Quizás ni en nuestras peores pesadillas nos imaginamos sin agua. Sin embargo, no estamos lejos de que esta “utopía” sea todo lo contrario. De un tiempo a esta parte suceden cosas que las pasamos por alto y/o no queremos darnos cuenta de ello. Pero no todo está perdido si es que logramos revertir algunas situaciones.

         No es sorpresa para nadie que el cambio climático está entre nosotros y ya no es un problema para las futuras generaciones. Existen muestras más que suficientes de este fenómeno. Hablando particularmente del Perú, las reservas de nieve de la cuenca de Marcapomacocha, que es una de las principales abastecedoras de agua para la capital peruana, se pierden cada vez más por efectos del cambio climático. Y por otro lado “sin un manejo prudente de estas reservas, Lima podría enfrentar un racionamiento de agua en el 2009 similar al del 2004” según un funcionario de Sedapal. Este solo hecho es más que una señal de alerta que no debemos descuidar. Otro dato más: los reportes históricos de precipitaciones pluviales indican que en estas temporadas se tendrán un volumen menor de lluvias en la sierra central mientras que la recuperación de las reservas de nieve no se da más rápido que su descongelamiento. El peligro es inminente.

         Hace algunos años se dio la alerta a nivel mundial a cargo del Tyndall Centre for Climate Change Research en el que se planteaba que el Perú será el tercer país más vulnerable a los efectos del cambio climático, después de Honduras y Bangladesh (países propensos a huracanes y tifones debido a su ubicación geográfica). El Perú se verá afectado principalmente por la falta de agua que tendrá como consecuencia un acceso mínimo a este recurso y perjuicios a los cultivos agrícolas (somos un país agrícola) y disminución de gran parte de nuestra biodiversidad. “Somos un país que se enorgullece de tener una gran biodiversidad y muchas zonas climáticas. Por ende, un cambio climático afectaría todos estos ecosistemas, y los pescadores, agricultores y campesinos que dependen del clima serán los más afectados” según Patricia Iturregui Byrne, miembro del Consejo Nacional Medio Ambiente (CONAM).

         A través de los últimos años se han  realizado estudios con respecto a estos temas y se sabe que “los problemas ambientales le cuestan al Perú S/. 8,2 millones anuales, lo que equivale al 3,9% del PIB del 2003. Los costos más altos se deben al inadecuado abastecimiento de agua, sanidad e higiene, contaminación atmosférica urbana, desastres naturales y contaminación por plomo” en palabras de un especialista del Banco Mundial. Por otro lado, la OMS considera que la cantidad adecuada de agua para consumo diario por persona (cocinar, aseo personal, beber, etc.) es de 50 litros. Sin embargo, el ciudadano promedio de Lima con conexión de agua consume 200 litros. ¡4 veces más de lo recomendado! No podemos darnos ese lujo malgastando un recurso que dentro de poco será restringido si no cambiamos nuestras costumbres.

         Existen señales de alerta que cada vez se dejan escuchar a nivel mundial y por parte de voces autorizadas. La primera semana de junio del presente año, en Valencia, dieciocho ganadores del Premio Nobel instaron a la comunidad internaciones a tomar medidas urgentes para afrontar el problema del agua. Entre los Nobel que apoyaron esta declaración estuvieron Gerald Edelman, Ferid Murad, Edmund Fischer y Marshall Nirenberg, de Medicina. Los Nobel de Química Aaron Klug y Mario Molina y los de Física Murray Gellman y Jerome Friedman.

         A su vez Thomas Schelling, Premio Nobel de Economía del 2005 (por sus estudios sobre la teoría de juegos, donde analiza las opciones estratégicas que pueden ayudar a resolver conflictos), mencionó en una reciente visita al Perú que lo principal es estar preparado para el cambio climático y pensar en la probable escasez de agua y buscar formas para conservarlo en la irrigación de cultivos.

         La ciencia económica, en su definición más básica, consiste en la administración eficiente de aquellos recursos escasos que sirven para mejorar la calidad de vida de las personas. Es por ello que consideramos y mantenemos la idea que los temas económicos con los del medio ambiente van de la mano y no tienen por qué ser tópicos que se bifurcan en direcciones opuestas. Aquellas teorías aprendidas en el aula no servirán de mucho y cualquier actividad económica productiva no será sostenible si adoptamos roles pasivos ante fenómenos como el cambio climático. No olvidemos que el manto de nevados que ha perdido el Perú por el calentamiento global equivale a 10 años de agua para el consumo de Lima y estamos en camino de perder un recurso tan básico y necesario para cualquier actividad. Tan importante como el aire que respiramos. Espero se entienda el mensaje.


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